Hoy comienza la resaca post-FIL se siente en las
piernas el andar acumulado de días anteriores, en el cuerpo la lucha por
compartir espacios abarrotados, pasillos estrechos inundados de otros y miradas
deseosas y expectantes en medio de encuentros, charlas y hallazgos inesperados
durante nueve días.
Pero la cruda más intensa se siente en el corazón y
no tiene nada o tiene todo que ver con la literatura, porque la Feria fue un
espacio de duelo, de lucha y de pérdida. En las presentaciones de libros y las charlas de
autores se escuchó la voz de los ausentes, el reclamo a las autoridades, la lucha del pueblo que somos y que no queremos “superar” la ausencia.
En el Encuentro de Promotores de Lectura, Alberto
Manguel mientras disertada sobre la necesidad de las bibliotecas personales
para entender los actos importantes de nuestras vidas, dijo con fuerza y una
voz indignada que esto era importante
sobre todo ahora que estamos viviendo bajo la sombra de 43 fantasmas, las
bibliotecas nos ayudan aunque no puedan salvarnos del dolor. En el mismo
Encuentro Benito Taibo, hizo un llamado a no olvidar, exhortó a leer para
liberarnos y a usar los libros como armas contra el estado, armas físicas e
intelectuales. Daniel Cassany cambió el contenido original de su charla para ahondar
en la necesidad de formar lectores críticos y competentes, para ver las
prácticas lectoras que no se ven y descubrir mentiras que parecen verdades,
todo enmarcado en la violencia y el cinismo de quiénes gobiernan.
Los 43 estuvieron presentes en el miedo de los
granaderos que abarrotaban las inmediaciones de la expo, en los pasos firmes de
los autores que asistieron a la marcha, en la valentía y el coraje de un grupo
de jóvenes y adultos que se arriesgaron a un flashmob dentro de la feria,
pronunciando cada nombre y aludiendo a la reflexión y a continuar la lucha. En
la distribución de calcomanías, pins y separadores en los que se leía el número
que tanto nos duele a todos 43.
Leer, pensar, reflexionar y actuar tiene que ser la
moneda corriente en los tiempos que imperan, no podemos cejar en la lucha, la
feria vino y se fue pero lo que escuchamos, lo que leímos y lo que vivimos
tiene que resonar fuerte dentro de nosotros, porque las luchas se hacen de a
pocos y de a todos, porque el miedo que nos paraliza y nos impulsa tiene que
seguir acumulando energía de cualquier resquicio de vida que nos permita agarrar
fuerza, como los libros, las ferias, la lucha, la voz de los adolescentes, los
juegos de los niños y la complicidad de los que escriben.
Se fue una FIL sin precedentes, la FIL 43.
cj
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