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enero 14, 2015

Mi meta de lecturas 2015

Hoy un amigo me preguntó si plantearme una meta numérica no endurecía el placer de la lectura.

Su comentario me sentó a pensar. Observé lo siguiente.

Desde hace tres años me he planteado una meta de lectura. Inicié con 20 libros y lo logré, así que al siguiente año me plantié 24 libros, dos libros por mes, me dije y lo logré. El año pasado ambientada en la ciudad del encierro por cuestiones de clima (Seattle) y con una biblioteca pública con un amplio acervo de literatura en español me decidí por 48 libros. No lo logré, leí 44 y aunque mi espíritu competitivo me hizo querer elegir -en el último mes- libros delgados para lograr los 48 no lo hice. Pensé que si así lo hacía estaba abandonando el placer por la meta.



Este año me he vuelto a plantear 48.

Solo cuento los libros de ficción. No cuento las tesis a las que de manera cotidiana doy lectura, ni a aquellos que por motivos de trabajo leo.

Si lo alcanzo no será motivo para recibir una medalla, si no lo alcanzo, tampoco me sentiré mal, lo que sí creo es que el número me mantiene atenta, como si fuera algo preciado que estuviera en una repisa que alguien ha colocado muy alto y que yo estoy pensando cómo lograr alcanzar lo que ahí se ha puesto.

¿Y tú, te unes a un reto de lecturas o prefieres leer lo que va llegando a tu mesita de noche?

Como sea que lo hagas, déjanos saber qué estás leyendo.

dfcg

agosto 15, 2014

Boy, la historia de un futuro escritor

Haber viajado al extranjero, vivir en un departamento de 2x2, con días nublados, lluviosos y fríos, además de no conocer el idioma fue para P una experiencia traumática.

Como una manera de animarlo retomamos la rutina que teníamos en casa: el baño, la cena y la lectura.

El libro digital fue la salvación, pues pudimos adquirir libros en español.

Así pues iniciamos la lectura de Jaime y el durazno gigante (Dahl, 2005, Alfaguara), pasamos a Charlie y la fábrica de chocolate (2004), intentamos leer Las brujas (2004) pero la historia causaba un cierto grado de tensión, así que pasamos a Matilda (2004) (todas ediciones de Alfaguara en digital).

Cuando habíamos terminado encontré el libro que presentaba la autobiografía de Roal Dahl (Boy, Relatos de la infancia, 2004).

En este libro, Dahl, relata su paso por la educación institucionalizada y cómo la mayoría de los docentes que lo rodearon basaban sus acciones en la desconfianza, consideraban que el niño no quería aprender, que mentía de manera constante y que siempre se guiaba por impulsos que lo alentaban a hacer daño. Leímos relatos que bien parecían una película de terror: profesores que no amaban a los niños, directores que azotaban los traseros, acciones de saña, miedo y cero amor en las escuelas. 

Lo bueno de su vida fue siempre la presencia amorosa y comprensiva de su madre y sus abuelos. Su madre es quien lo impulsa en todo aquello que él quiere lograr como lo fue conocer África, viajar por el mundo y finalmente, escribir.

Vivió una escuela con temor, pero una vez que fue libre de ella continuó con la exploración que su curiosidad promulgaba. Terminó siendo escritor por un encargo y yo creo que también por catarsis. 


Como lo he mencionado en una entrada anterior, sus historias han puesto en alerta a los conservadores. Dahl, no ha  temido incluir en sus relatos castigos implacables para niños malosos y para adultos ventajosos.

Puedo afirmar que P le debe su salud emocional, de ese año en el extranjero, a las peripecias por las que Dahl lleva a sus héroes y los castigos a los que somete a los villanos, pero sobre todo a la muestra que brinda en su propia historia personal, al sobreponerse a los duros profesores que lo acompañaron y cómo, vivió para contarlo. 


dfcg

septiembre 13, 2013

De los proyectos para compartir libros




Quizá pocas veces escuchamos el término biblioteca particular, quizá hayamos visto una cuando hemos visitado una casa museo que hay en algunas ciudades de México.
Dicen que una de las primeras bibliotecas particulares que se tiene registrada es en Nínive (parte de lo que ahora es Iraq) por allá en el año 7 AC.

La bibliotecas particulares fueron poseídas por teólogos, docentes, aristócratas y quizá surgieron como una forma evolucionada de archivo de documentos o datos. Algunas de estas bibliotecas han sido envidiadas por coleccionistas o censuradores (como en el caso de la biblioteca de Sor Juana Inés de la Cruz, quien guardaba celosamente sus libros de los ojos de la Inquisición).

Hoy en día y dado el espacio de las casas promedio en México las bibliotecas particulares   suelen alojarse en libreros que aprovechan diversos sitios de las casas: un librero en la sala, una repisa arriba de la puerta, arriba de la taza del baño, en la mesitas de noche, los guardaropas y hasta en la cajuela del auto.

No todos los dueños de libros tienen registro de su inventario, sin embargo otros ya lo han empezado a llevar gracias a aplicaciones como Collectorz, mybook, myBookshelf, reading list...¡así es todas en inglés!

Depende de la relación que guardes con tus libros es el tiempo que le dedicas a ordenarlos, registrarlos, guardarlos y... ¡prestarlos!

¿Qué sientes al prestar un libro?, ¿qué te impulsa a hacerlo o no?

Hace unos días, caminando por la ciudad norteamericana que me aloja me encontré con una casita de madera suspendida por un poste afuera de una casa. Crucé la calle para ver de qué se trataba. Casi no podía creerlo cuando lo vi.

La casita de madera tenía en su interior repisas con libros. Una puerta con vidrio permitía ver su contenido. Un letrero anunciaba que podías tomar o dejar el libro que quisieras.
Alguien, gustoso de la lectura y desprendido de los libros, tenía ahí una pequeña biblioteca pública que seguramente inicio como parte de su biblioteca particular.

Qué maravilla y qué sencillo proyecto de fomento a la lectura: el intercambio libre y comunitario.

Me pregunto si cuando regrese a México seré capaz de llevar un proyecto como éstos a mi colonia.
dfcg

junio 04, 2013

Uno de un periódico

Por estar tan acorde a lo que creemos en Esdrújula, Crianza y Lectura, compartimos este artículo encontrado en un periódico español llamado ABC.es

Espero les sea útil y contribuya.


¿Por qué a muchos niños no les gusta leer? Quizá toda la culpa no la tengan la televisión y las consolas

Día 30/05/2012 - 16.14h

«Haced lo que queráis, porque de todas maneras lo haréis mal», decía Sigmund Freud a las madres. Quizá fuera demasiado extremo, pero lo cierto es que con toda la buena voluntad del mundo, a veces los padres se equivocan. Todos querrían ver a sus hijos devorando libros y disfrutando al leer mientras aprenden sobre mil y un asuntos, pero en su empeño por fomentar la lectura, el tiro les sale por la culata. ¿Qué falla?
No «hay que leer». Ya lo decía el escritor francés y profesor de literatura Daniel Pennac en el ensayo «Como una novela» con el que lleva abriendo la mente a muchos padres y educadores desde hace 20 años: el verbo leer, como el amar o el soñar, «no soporta el imperativo». Leer es un derecho, no un deber. Es inútil obligar a leer y además resulta contraproducente porque no se transmite una afición por la fuerza.
No se contagia un «virus» que no se tiene. Si los padres no leen o sus hijos no les ven leer, difícilmente podrán convencerles de que se lo van a pasar bien leyendo. Las personas a las que les gusta leer normalmente han tenido algún familiar que les ha transmitido la pasión por los libros. La falta de tiempo no es excusa porque cuando algo realmente se quiere, se busca el tiempo, insiste Pennac.
La lectura, no siempre en soledad. Leer a un niño «es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz sobre todo con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta un gran esfuerzo», señala el maestro, licenciado en Historia y logopeda Pablo Pascual Sorribas. Al escuchar a sus padres, comprenden mejor el mensaje y disfrutan con la historia.
¿...y por qué en silencio? «¡Extraña desaparición la de la lectura en voz alta. ¿Qué habría pensado de esto Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿Ya no tenemos derecho a meternos las palabras en la boca antes de clavárnoslas en la cabeza? ¿Ya no hay oído? ¿Ya no hay música? ¿Ya no hay saliva? ¿Las palabras ya no tienen sabor? ¡Y qué más! ¿Acaso Flaubert no se gritó su Bovary hasta reventarse los tímpanos? ¿Acaso no es el más indicado para saber que la comprensión del texto pasa por el sonido de las palabras de donde sacan todo su sentido?», escribía Pennac.
No al constante «¿qué has leído?». Examinar a los niños de cada capítulo o cada libro convierte un placer en un examen, con la ansiedad que de ello se deriva. Conversar sobre un libro que se ha leído fomenta la lectura, siempre que el niño no se siente como en un banquillo. Es el «derecho a callarse» de todo lector, porque ¿a quién no le molesta que le pregunten qué ha entendido?
No a los clásicos por obligación. La escritora Ángeles Caso describía en el artículo «Lectores del siglo XXI» cómo se enamoró de la literatura: «No recuerdo que me padre me negase nunca un libro. Ni por bueno ni por malo, ni por demasiado sencillo ni por demasiado complicado, ni por moral ni por inmoral. En mi casa leíamos con la misma fruición los «Cuentos del conde Lucanor» y las historietas de Tintín, el «Poema del Cid» y las trastadas de Guillermo Brown...». Y añadía: «Si alguna vez le devolví un libro sin terminarlo, lo recogió con la misma sonrisa con que me lo había entregado, sin hacerme sentir culpable o tonta por mi desinterés». Los padres pueden alentar y estimular, pero los lectores tienen derecho a elegir.
No al «hasta que no lo acabes, no hay televisión». La televisión se convierte así en un premio y la lectura en un trabajo, en el peaje necesario hasta la tele, una contradicción. Y puede ser la tele, o la consola...
Miguel de Cervantes decía: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». No pongamos zancadillas.

marzo 01, 2013

Domador de ...palabras

Una de las acepciones de juglar de acuerdo a la Real Academia de la Lengua es  la de un "hombre que por estipendio o dádivas recitaba o cantaba poesías de los trovadores, para recreo de los reyes y de los magnates" (RAE, 2013). En nuestras clases de Español de la primaria solíamos imaginarnos a un señor disfrazado que iba con su instrumento de cuerdas cantando y recitando aventuras de caballeros todo en verso y acompañándose de la música que él mismo producía para completar sus poemas.


Creo que casi todos nos imaginamos que andaban por ahí en las plazas y cuando eran muy buenas las historias, los rumores de fama llegaban a oídos reales y entonces eran invitados a los palacios para deleite de los de "sangre azul". Muchos de los juglares se volvían famosos por aderezar sus historias con charlatanería.

Ahora podríamos hablar de los cuentacuentos, reconocidos éstos por ser quienes narran historias en público. Si reciben retribución económica o no, no suele ser una característica esencial pero sí, la de disfrutar el hecho de captar la atención de un grupo de personas que lo escuchan y retroalimentan con comentarios, gestos y diversos sonidos.

Ambos, juglares y cuentacuentos, tienen en su sustantivo una cierta carga de ser quizá mentirosos o exagerados. Frases como "qué cuentero eres" (para designar a alguien que está exagerando o incluso engañando), "eres un cuentista" (para indicar que inventa historias) nos da una muestra de esta inclinación inconsciente de la masa poblacional.

Es por ello que en últimos tiempos y como una forma de revalorar esa digna labor se ha empezado a nombrar a quien cuenta un cuento en público como narrador oral o animador de cuentos. 

Sea el nombre que sea, cuando nos gusta escuchar historias (ciertas, falsas o mitad y mitad) nos sentaremos a degustarlas pues finalmente y como dice Pablo Albo en su página personal el arte de un cuentista consiste en: ser un domador de palabras.

Pablo Albo domador de palabras: 
Las somete todos los días a un curioso 
 y exhaustivo entrenamiento. 
Las amontona, las ordena así o asá, 
les hace hacer torrecitas, 
les redobla las esquinas, 
 les lima los adjetivos, 
les ajusta el punto de mira...

dfcg
Solía ser cuentacuentos, cuentista y narradora oral pero su meta, su gran meta es convertirse en una domadora de palabras y por ende de historias.

febrero 25, 2013

Olivia



¿Conocen a Olivia? Tal vez han escuchado la pegajosa canción con la que inicia la caricatura, es posible que la hayan visto en algún estante de librería o tal vez como personaje principal de algún taller de lectura infantil.

Para aquellos que no tienen el gusto, se las presento, Olivia es una puerquita que nació en un álbum infantil casero en el año 2000, su creador Ian Falconer, maravillado por su sobrina pensó en hacerle un cuento y así creó al peculiar personaje.

En el ámbito de la literatura infantil, Olivia innovó con su peculiar estilo de ilustraciones minimalistas (el primer libro tiene sólo dos tintas) y sus historias sobre la vida y experiencias de una niña pequeña.

A mí Olivia me cautivó desde el día que la conocí, compré todos los libros antes de ser mamá y los disfrutaba como una buena obra de LIJ, pero todo cambió con la llegada de mi hija pues Olivia pasó de ser un personaje a convertirse en un miembro más de la familia.

Todo comenzó por casualidad, a mi hija le regalaron un muñeco de peluche de Olivia que yo encantada acomodé en su cuna y pronto se convirtió en su muñeco preferido. Olivia se convirtió en el objeto de transición de mi hija (término rimbombante para designar a los monos, trapos y cobijas que los niños pequeños eligen para consolarse cuando la angustia de separarse de mamá o papá es mucha), lo que significa que llevamos ya un tiempo localizando su paradero, atendiéndola con cuidado y propiciándole unos necesarios baños de vez en cuando. 

Así mi hija conoció primero el peluche y luego el libro, su acercamiento al cuento ha pasado por muchas etapas, la primera fue de un gusto y asombro inenarrable al descubrir que su preciada mona tenía un cuento, ahora mi hija se sabe casi todos los cuentos de principio a fin, le gusta que se los cuente pero también disfruta mucho contándolos ella solita, cambiando la historia y repitiendo a través de Olivia su propia vida.

Lo que me gusta de los libros de Olivia (la caricatura no me parece tan bien lograda) es que en realidad tiene mucho que ver con las actitudes y gustos de los niños pequeños; a veces caprichosa y sin control, nunca quiere irse a dormir, es ocurrente y siempre sueña con tener la atención de todos los que la rodean, se empeña en hacer sola las cosas pero busca la cercanía de sus papás y por encima de cualquier cosa juega y juega a todo lo que se le ocurre e inventa.

Ayer mi hija cumplió tres años, y por supuesto Olivia estuvo en la fiesta.

Nos leemos
cj

noviembre 30, 2012

Librerías...


Hoy se celebra en algunas partes del mundo el “día de las librerías”, me parece una celebración hermosa y necesaria, dado que el trabajo de librero es inmenso y requiere de una gran tenacidad y entrega.

En México la cantaleta versa sobre la falta de librerías y la dificultad para montar una y mantenerla. En lo personal creo que hay pocas, porque para mí nunca serían suficientes, pero ante todo porque generalmente no están distribuidas en diversas zonas de las ciudades, se ubican en el centro o en colonias con otras actividades y ofertas culturales, lo que da como resultado una oferta pobre para aquellos que no pueden andar de un lado a otro de la ciudad.

Otra característica de las librerías en nuestro país es que son exclusivas de las ciudades grandes, en espacios más pequeños a lo mucho se encuentran puestos de periódicos que también surten revistas y uno que otro libro. Cuando viví en Lagos de Moreno siempre me sorprendió la ausencia de una librería en un lugar tan hermoso y lleno de cultura, afortunadamente el viaje a León era corto y ahí podíamos darnos vuelo en varias librerías, aunque debo confesar que nuestra favorita siempre fue la del FCE que además de tener un surtido sorprendente, es atendida por una familia que encarna el arte del librero; conocen cada libro que ofertan y recomiendan y charlan con gusto sobre las novedades y otros libros.

En fin no me extiendo más, pero les dejo algunas librerías de Guadalajara, (por hoy no hablaré de las de usado pues se merecen una entrada especial y la lista es larga).

Si están en Guadalajara por estos días sigue la FIL pero cuando concluya tendrán tiempo de darse una vuelta por alguno de estos sitios:

Librerías con múltiples acervos, venta de películas, música y cafetería

Fondo de Cultura Económica Av. Chapultepec Sur No. 198 de lunes a sábado de las 9:00 a las 21:00 horas.
Gandhi,  López Cotilla, 1597 Colonia Lafayette Lunes a Sábado de 10:00 a 21:00 horas, domingo de 11:00 a 20:00 horas.
El Sótano, Avenida Guadalupe No. 1294 Colonia Jardines de San Ignacio Lunes a Domingo de 9:00 a 21:00 horas.


Librerías Infantiles

Asquilines, Jesús García No.2631, Colonia Providencia Lunes 16:00 a 20:00 horas, Martes a Sábado 11:00 a 20:00 horas, Domingo 11:00 a 15:00 horas.
Leelefante, Av. Providencia 2635, entre Ontario y Montreal. Lunes a Domingo de 10:00 a 20:00 horas.


Nos leemos
cj

* La imagen es de la mítica librería Shakespeare and Co. en París.

noviembre 19, 2012

Huele a FIL.


El próximo fin de semana comienza la fiesta anual de los libros en nuestra ciudad. Con Chile como país invitado, la FIL cumple 26 años.  Cada quien vive la feria de formas distintas pero esta esdrújula se va a permitir hacer algunas recomendaciones para que su visita sea más placentera, sobre todo si asisten con niños:

  • Programar su visita revisando el programa con anterioridad. De esta manera podrán elegir entre los eventos y talleres que se ofrecen,  los que consideren más adecuados e interesantes.
  • Tomen en cuenta que los eventos y talleres de FIL niños tienen horarios y que por lo regular se encontrarán con filas de espera, así que conviene contemplar esto en el margen de tiempo que planean estar en la feria.
  • La Expo es un lugar grande y muy concurrido. Es recomendable no excederse en el tiempo de la visita, los niños disfrutan más si participan de poco. Un taller, un espectáculo y una vuelta para detenerse a ver  libros les será suficiente.
  • Procuren dedicar la visita a FIL niños y programen la propia para otra fecha. Es seguro y disfrutable así para toda la familia.
  • Es importante saber que los talleres son patrocinados por empresas, en casi todos los casos. Así que, puede ser que el propósito quede supeditado al interés de cierta marca. Estos talleres suelen ser los más llamativos, ya sea porque regalan cosas o incluso por  el tipo de actividad que se realiza.  De lo que está publicado en la página de la feria, estas parecen algunas buenas opciones:

Para niños de 3 a 6 años, el CONACULTA ofrece  “Un cohete especial para un viaje espacial”.
Para niños de 7 a 9 el museo El Globo presenta  “Luna rima con tuna pero también con aceituna”
Y para los más grandes: de 10 a 12  Trompo Mágico trae este año “Una expedición animada”

Esta esdrújula  se confiesa fan de Patita de perro que se presentará en el foro el sábado de la inauguración a las 18:00 horas. Ojalá que por ahí nos saludemos.  
sd

octubre 31, 2012

Y la poesía y yo

 El colegio en el que estudié, como muchas escuelas de la época, hacían a sus alumnos participar en poesías corales y en concursos de declamación.

En familia la tradición de utilizar cualquier encuentro para hacer gala de memoria y declamar en voz alta era cuestión de estar reuniones y decir frases como: "oye Tichi, cuál fue la declamaste en tercero que decía algo de un burrito". Para que la famosa Tichi se parara y la dijera toda de memoria e incluyendo los ademanes propios.

Con esta herencia a cuestas yo solía ser de las que siempre quería participar y creo que no lo hacía mal pues terminaba cada año por ser la elegida, ya fuera para el concurso de declamación o para decir un solo en la poesía coral.

"Es la niñez la aurora 
de la vida
con su luz apacible y sus celajes
es la gota del cielo desprendida 
que hermosea y abrillanta los paisajes"

En tercero de primaria aprendía La niñez de María Victoria Lara, me la aprendí como el periquito pues muchas palabras no entendía ¿apacible? ¿celajes? Sin embargo acudí a ella años después, cuando llegada, la adolescencia sentí la tristeza de no ser nunca más una niña.

En casa mi padre sobaba de vez en vez, de a solo o de a dos y de 6 a 9 un libro amarillento, con hojas desprendidas que integraba los poemas de Juan de Dios Peza. Gustaba, él, en ese tiempo llamarma Margot, como una de las hijas de Peza y me soltaba estrofas en cualquier ocasión.

"Vamos, Margot, repíteme esa historia
que estabas refiriéndole a María,
ya vi que te la sabes de memoria
y debes enseñármela, hija mía."

Por él y por su afición me aprendí el famoso Reir Llorando que un día último del año declamamos a coro, él haciendo de Garrik, yo haciendo del paciente.

-Viajad y os distaeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

Debo confesar que hace años me aparté de la poesía, quizá por que duele no tener esas tertulias, quizá porque su lectura es la práctica más ociosa dentro de los hábitos de leer. Pero me arrepiento de haberlo dejado y de ahora no tener palabras para describir el dolor que me provoca el que mi abuela se me esté yendo a pedacitos, ella que me describió la tristeza de la primer ruptura amorosa con un poema que en estos momentos no puedo repetir pero que trata de una mujer y un hombre que al no doblegar su orgullo se separan.

dfcg
Esta esdrújula siente una tristeza muy grande que buscará expresar leyendo poemas de un libro que se abuela le regaló, usado y desgastado por ella.

*La foto fue tomada del blog Yo soy Pico