octubre 10, 2012

Transmitiendo desde la librería

Creo que hace poco más de una década que en las librerías se empezó a poner "la moda" de tener un espacio para el café y el humo, un lugar donde poderse "conectar" a la red y trabajar.

     Suelen ser espacios con colores agradables, espacios al aire libre, espacios que invitan al descanso, a la lectura y porqué no, a la reflexión, al estado zen (el de estar simplemente).

     Hoy me encuentro en uno de estos lugares, quedé aquí para trabajar con una amiga que escribe su tesis, que requería de lectura, de escritura y también de compañía. Y es que así es la lectura, también puede disfrutar de una buena compañía con quien se puedan rebotar ideas: "mira lo que dice aquí... deja y te leo esto... no puedes creer lo que dice... me da risa esta frase de Ibargüengoitia... esto que estoy leyendo me recuerda la historia de... qué ideas crees que pueden dar soporte a esta otra y dónde la puedo consultar".

     Así somos, seres sociales y la lectura es un buen pretexto para la socialización, permitiéndonos seguir el consejo de que para mantenernos lejos de la depresión hay que tener un trabajo que nos guste, comer sanamente, hacer ejercicio y tener un círculo cercano de amigos con quien comentar el día... y las lecturas.

dfcg
La autora dejará de escribir para ir a ver libros...¿gustan?

octubre 08, 2012

El curioso incidente del libro que suda.



Hace poco más de un año una amiga se  fue una temporada del país, dejando la mayoría de sus pertenencias almacenadas  y  provistas de un producto antihumedad. De todas formas, al volver, se encontró con que muchos de sus libros se habían afectado y tuvo que implementar una variedad de métodos caseros para secarlos. Me contó de  uno en particular que, a veces, cuando hay humedad en el ambiente ‘suda’. No sé que me gustó más, si la sinopsis que me hizo de la historia narrativa o la anécdota del libro-objeto que reaccionaba al clima; el caso es que le pedí que me lo prestara.
El curioso incidente del perro a medianoche lo narra su protagonista de 15 años, a quien le gustan los números primos mucho más que los cardinales,  razón por la que los capítulos no llevan el orden convencional  sino que comienzan con el 2 y terminan en el 233.
A Christopher  le gustan  los perros porque sólo tienen cuatro estados de ánimo fáciles de reconocer. Le gusta el rojo y sabe que cuando, de camino a su escuela,  puede ver 5 coches de ese color  tendrá un día excelente. Es buenísimo para jugar Scrabble y aspira a sacar un sobresaliente en el examen de bachiller en Matemáticas que nadie más ha presentado en su escuela.
La verdad es tan importante para él, que le disgustan las metáforas, tanto como los extraños y que alguien lo toque.  La rutina de Christopher es estable y le da seguridad hasta que ocurre un incidente en el vecindario que lo lleva a decidir emular a su personaje literario favorito, Sherlock Holmes, para resolver el misterio y escribir un libro. Las circunstancias lo llevarán a una aventura mayor, en la que descubrirá su valentía y nos desvelará algunos otros misterios sobre su historia y sobre la increíble y compleja mente de los niños autistas.
A medida que los acontecimientos van ocurriendo, este singular personaje acude a los consejos de Siobhan, quien le ha enseñado las cosas que lo ayudan a estar tranquilo, a evitar meterse en problemas, a tener una opinión valiosa de sí mismo y a descubrir todo lo que es capaz de hacer. Éste es un personaje que conocemos solamente a través del discurrir del pensamiento lógico de Christopher, sin embargo, es una manifestación de la labor amorosa que desempeñan los maestros que trabajan con los niños que llamamos ‘especiales’.  

“Todo mundo tiene necesidades especiales, como Padre, que tiene que llevar siempre encima una cajita de pastillas de edulcorante artificial que echa al café para no engordar, o la señora Peters, que lleva en el oído un aparato de color beige para oír mejor, o Siobhan, que lleva unas gafas gruesas que si te las pones te dan dolor de cabeza, y ninguna de esas personas son de Necesidades Especiales, incluso aunque tengan necesidades especiales”. (Haddon Mark, 2004, pág: 63)

Esta esdrújula terminó de leer el libro, y aunque no pudo confirmar la teoría de la sudoración, no pudo evitar humedecer un poco la página final.

sd

octubre 05, 2012

Escribir cartas


Cuando era pequeña las cartas eran un recurso más para contar, si me peleaba con mi mamá y no quería resolver el conflicto en ese momento y frente a frente, tomaba papel y pluma y con mi infantil caligrafía y gusto por el drama, me deshacía en palabras para expresar lo que sentía, creía y/o quería.

Mi gusto por el género epistolar siempre ha estado influenciado por el enormísimo placer que siento al recibir una carta; durante muchos años mi abuela me enviaba postales y pequeñas notas que me informaban qué hacía o si se encontraba de viaje, cuando tenía alguna actividad especial mi mamá se esmeraba por resaltar el evento con una carta que dotara de mayor solemnidad el evento, mis primeros romances estuvieron repletos de cartas llenas de lugares comunes que buscaban ser expresiones amorosas pero casi siempre se quedaban entre el relato cotidiano de aventuras y la copia de frases hechas, aún así era delicioso recibirlas, leerlas y esconderlas.

Hace un par de días mi esposo se topó con dos cartas que me hicieron recordar el placer de las misivas y pensar en su ausencia en estos tiempos. Las cartas tenían que ver con la vida y la intimidad de dos grandes intelectuales, en una el padre de Einstein le pide a un maestro que ayude a su hijo Albert a encontrar trabajo y delinear su rumbo en el mundo laboral, en otra el siempre polémico Freud le escribe a su hija Sophie que no se preocupe tanto por el conflicto que la aqueja y le ofrece su ayuda en todo sentido. Ambas son ahora documentos históricos que ayudan a esclarecer la vida íntima de los personajes, nos acercan al humano que tanto se aleja entre teorías y acontecimientos científicos.

Escribir cartas durante mucho tiempo fue el lazo entre un continente y otro, una estrategia para comunicarse a la distancia y para resolver conflictos de todo tipo. Hoy en día muchos epistolarios se leen como material literario y ayudan a cincelar los contornos de ciertos personajes, las cartas de Julio Cortázar dan cuenta de su afán perfeccionista en las ediciones de sus obras, reafirman su espíritu lúdico y trazan las historias que circundaban a sus novelas y cuentos.



Las cartas son un recurso aún cuando no las enviamos, son el mejor aliado de un conflicto pues nos ayudan a pensar sobre lo pensado y entender mejor lo que sentimos, mandar una carta es mandar una señal de vida, la caligrafía, la elección del papel, el olor que la acompaña, todo nos ayuda a conocer un poco más a ese otro que lejos, o cerca escribe.

La escritura de cartas ha cesado casi por completo, en un inicio fue suplantada por los correos electrónicos que en tiempos recientes se ven amenazados por formatos más simples y cortos como los mensajes SMS o el chateo. ¿Será que el pensamiento se reduce?, ¿el límite de caracteres lo es también del sentimiento?

Cuando platico con mis alumnos sobre las cartas y sus posibilidades no hay uno solo que ponga por encima el placer de un SMS al de una carta de amor escrita en papel, aún ellos que no han recibido o escrito cartas anhelan el formato y esa posibilidad de expresión sin límites.

¿Qué pasaría si empezamos a rescatar los sobres, a coleccionar palabras y sentimientos para contar por escrito?

Por lo pronto les recomiendo algunas cartas y epistolarios que pueden ir antojándoles la escritura de una buena carta.

Niñas de Lewis Carrol, un puñado de cartas, alegres y llenas de juego que marcan la correspondencia entre el escritor de Alicia en el País de las Maravillas y algunas niñas.
Carta al padre de Franz Kafka, un texto que marca la fuerza literaria del autor, que nos acerca a nuestra propia realidad como hijos y nuestras limitaciones como padres.  Una carta no enviada porque fue hallada en el cajón del escritor después de su muerte.
Querido Diego te abraza Quiela. Un epistolario de ficción del que ya hemos hablado aquí.
Aires de la Colina, Cartas a Clara. La correspondencia entre Juan Rulfo y su esposa.
Cartas de Julio Cortázar, en red se pueden leer algunas, para el interesado en el género existen los extensos volúmenes epistolares publicados por Alfaguara.
Cartas del Che Guevara, especial la que les escribe a sus hijos.


Nos leemos, cj.






octubre 03, 2012

Faltan bibliotecas

Me he resistido enórmemente a sacar el contenido de las últimas cajas y por ender darle orden al cuarto que hemos nombrado la biblioteca. En dicho cuarto está el gran librero y un silló que se hace cama. Quizá deberíamos llamarlo el cuarto de huéspedes porque también ese será su destino, sin embargo el hijo de esta familia lo empezó a nombrar biblioteca y así nos gustó.

¿Y por qué la incomidad de acomodar? Por un lado me he quedado sin lugar para guardar más cosas y por otro son tantos los libros que no caben en el librero, no quiero agregar otro mueble y no tengo un taladro a la mano para instalar repisas.

Por fin, ayer la mamá crítica que llevo conmigo a todas partes me impulsó a entrar al cuarto y comencé a escombrar (como dicen algunas personas, en lo personal digo acomodar, pero dejémoslo así, para variar).

Encontré algunos objetos lindos que por lo pronto no recordaba tener. Y con respecto a los libros acomodé algunos en un mueble que estaban cubriendo las cajas, pero no todos (al igual que las personas) alcanzaron hogar y quedaron hacinados en un mismo nivel.

De ahí me estuve haciendo algunas preguntas: ¿de cuáles de éstos estarías dispuesto a desprenderte?, ¿seguirás comprando libros?, ¿descargarás, en adelante puros libros electrónicos?, ¿ a qué se debe que tengas tantos libros...¡Ah! ¿y si existieran bibliotecas acudirías a ellas?

Sí, de existir bibliotecas quizá mi librero estaría con mayor espacio, lo cual no convendría a nuestro sistema consumista. También, quizá, las bibliotecas públicas no existen en México porque el Estado no está dispuesto a tener un inventario valioso estancado, quizá porque los ciudadanos no lo hemos demandado, quizá porque aunque estuvieran ahí no acudiríamos.

Los triste es que ese concepto no existe en México, se tienen la del Estado, se tienen las de las universidades públicas (en éstas te permiten consultar pero no rentar a menos que seas alumno con credencial).

¿Y cadad Oxxo tuviera una biblioteca? o ¿cada templo tuviera una?...les dejo la inquietud en el airea.

dfcg
En su infancia la autora visitó algunas bibliotecas de su ciudad (que es pequeña) y se sintió sabia.

octubre 01, 2012

Seis palabras sobre mi vida

Conocí esta dinámica "navegando un día" por allá por el año 2005. Mi vida apenas comienza. Fue atrapada por la idea. Comer, respirar, vivir, defecar, andar, morir. Ésta consistía en definir tu vida utilizando para ello solamente seis (6) palabras. Cambios, cambios y aquí sigo.

En un principio la utilicé para pensar cómo es que podría describir mi vida a los 33 años acomodándola en seis palabras. Y sigo pensando qué hacer conmigo. Al redactarla me di cuenta de que me visualizaba a mi  misma a penas al inicio. ¡Treinta y tres años y todavía no sabía lo que quería! Fue un golpe duro. Sólo quiero divertirme, mucho, mucho, mucho.

La idea la tomé de una convocatoria que Smith Magazine lanzaba en línea. Experiencias enfrentar, para de ellas aprender. Fue de tanta demanda que publicaron un libro con las frases u oraciones que consideraron mejor. Las 100 mejores. Actualmente la revisa lo sigue haciendo y ha creado variantes de la misma. Poder vivir tranquilo y con orgullo.

Yo he seguido utilizando esta actividad pues me he dado cuenta que es una buena forma de hacer una síntesis, que sirve también para cerrar el camino en un punto, que sirve para hacer un recuento, que también funciona para analizar qué has estado haciendo y qué te interesaría modificar, porque como tutora ha funcionado para conocer un poco más a mis alumnos y también a los seres queridos que me rodean. Los sueños se acaban, esto se acabó. Algunos de mis alumnos, en especial los adolescentes, han tomado literal eso de describir su vida en seis palabras y nada más las han enlistado, otros, han puesto especial énfasis en que su frase tenga sentido.

¿Y ustedes? ¿cuáles serían las seis palabras que los definirían? ¡Póngalos en una frase!

dfcg
Es alentador y doloroso saberme viva.

septiembre 28, 2012

La sorpresa y El show sobre nada




¿Cómo se cuenta un cuento sin texto? ¿de dónde nace la historia?, las historias creadas sólo con imágenes son deliciosas, desatan la imaginación de los niños y la complicidad de los adultos, son el pretexto perfecto para que los adolescentes escriban y un buen elemento para no saturarse de la misma historia contada exactamenteigualtodoslosdías (papás saben a qué me refiero).

Uno de los cuentos sin texto que más disfruto es La Sorpresa de la ilustradora Sylvia Van Ommen, la historia es sencilla, los trazos claros y los colores intensos, al pasar las páginas, frente a nuestros ojos la oveja del personaje toma forma y sin saber bien a bien de qué trata la historia o cómo terminará, el interés y el ánimo del lector se van incrementando. No les cuento la trama porque es un libro que tienen que descubrir, en México está editado por el Fondo de Cultura Económica en formato libro- álbum y a un precio muy accesible.

La ilustradora gusta tanto de hacer historias sutiles y cotidianas que junto con su compañero en la firma Fruitcoctail Maurice Van der Bij, creó una serie de animaciones llamadas “El show sobre nada”, en el que intentan crear historias a partir de pensamientos y situaciones tan ordinarias que son un híbrido entre la fantasía y la realidad, aunque en este formato en ocasiones si hay algo de dialogo las imágenes cuentan una historia por si solas.

Les dejo tres capítulos que me encantaron a ver qué les parece.








Nos leemos
cj